Un ‘picheo’ a la vez

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Un ‘picheo’ a la vez

Un 'picheo' a la vez

Edwin Rodríguez, dirigente de la novena boricua en el Clásico, asegura que aunque “Los Nuestros” ya están en sus respectivos equipos es necesario mantener la unidad colectiva para echar hacia adelante como pueblo

Mientras esperaba en el aeropuerto mi vuelo de regreso a Arizona para cumplir mis responsabilidades con los Padres de San Diego, una persona se me acerca y me confiesa, «Señor dirigente, yo no quiero ni fotos, ni hablar de béisbol, lo que quiero es agradecerles porque en mi residencial de Mayagüez, el ‘punto’ estuvo vacío por dos semanas. En esas dos semanas no hubo tiros, asesinatos, ni heridos, y en las noches el único desorden que se escuchaba era en las salas de las casas, las familias gritando por el juego».

Es por esto que nuestra sentencia, la de #LosNuestros, siempre fue que los triunfos que consiguió el equipo de Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol nada tenían que ver con campeonatos o medallas; nuestro triunfo fue haber unido a un pueblo en una sola causa.

Este triunfo fue alcanzado por jóvenes atletas que en su mayoría son producto de residenciales y barrios de Puerto Rico. Son producto del sistema público de educación, de las ligas infantiles y juveniles de béisbol, desarrollados con la idiosincrasia del puertorriqueño, el que todo lo festeja y el de hablar hiperbólico. Esos jóvenes fueron los que le demostraron al mundo el alto nivel de calidad de nuestro talento. Demostraron una vez más que nuestro recurso humano es el más preciado. Eso es lo que celebramos.

El talento boricua llevó un mensaje de esperanza a su pueblo. Mensaje de que ‘Se puede’. Un mensaje dirigido a esos chamaquitos que se levantan temprano los fines de semana y de 8:00 am a 4:00 pm salen a pulir sus habilidades en un parque. También a esos padres que sirven de ‘Uber’ de sus hijos, llevándolos de la escuela al parque o a la cancha, mientras atienden sus quehaceres diarios, en un ajetreo constante. El mensaje es que vale la pena lo que están haciendo. Sin importar si estos prospectos lleguen a Grandes Ligas o no, el carácter sólido y positivo que forma y desarrolla el deporte en los jóvenes será el resultado de tanto sacrificio.

¿Qué sucederá ahora que terminó el Clásico?, eso depende de ustedes. El #TeamRubio ha echado la bola a correr, hemos dado ese primer paso que pudiera servir de impulso para el resto de la travesía. Un viaje de ‘mil millas’ que tardará días, semanas, años o quizás décadas.  El mantener la unidad colectiva es esencial para echar pa’lante como pueblo. Entre nuestras diferencias y vaivenes sociales, políticos y económicos, tenemos que mantener firme nuestro norte. Después de todo, cada uno de nosotros quiere lo mejor para Puerto Rico y nuestras familias. Es necesario que desarrollemos la tolerancia con el projimo. Respetemos las diferencias. Enrollémonos las mangas para enfrentar la deuda, la Junta, los males sociales y la fuga de talento.

Incluyo en este reto colectivo a la diáspora. Entre otras cosas, si algo fue evidente en este torneo es que el talento puertorriqueño se encuentra esparcido. Donde quiera que jugamos, había boricuas presentes. Profesionales y obreros, afirmando su linaje. Esa diáspora es importante en lo que se tiene que hacer para Puerto Rico. Tienen que integrarse, el que no pueda regresar que ayude en la distancia.

Durante los juegos del evento y la caravana de bienvenida fueron muchas las banderas de Puerto Rico enarbolando. Ese patriotismo exhibido durante las últimas semanas, no lo podemos guardar en la gaveta y sacarlo en cuatro años cuando regrese el Clásico, o cada vez que juega Mónica Puig, corra Javier Culson o pelée uno de nuestros boxeadores. Ese amor y sentir patriótico tiene que ser una mancha indeleble, no algo efímero y fugaz. Debe estar presente en nuestra cotidianidad, en nuestros hogares, en la crianza y compartir con nuestros hijos, en las escuelas y lugares de trabajo. Ese patriotismo no necesita surgir con gestas extravagantes, un simple saludo a sus compañeros de trabajo o vecinos, o cada vez que tomamos el volante, cuando vamos a los supermercados, al ‘mall’. La bandera debe ondear constantemente.

Nuestros políticos, para bien o para mal, son parte esencial en todo esto. Tengan el valor de reconocer cuando el partido o ente político adversario realiza algo que redunda en beneficio para el colectivo. De no ser así, continuaremos patinando en el mismo lugar, volviendo a empezar en cero cada cuatro años.

La empresa privada tiene que jugar un papel más activo en todo esto. Ante la austeridad gubernamental que se vive, esa inversión privada es necesaria para el impulsar el deporte, las artes y la educación en general. Después de todo, el éxito del pueblo redundará en beneficioso para ustedes.

En resumen, el #TeamPR ya se desbandó y se volverá a reunir en cuatro años, esperemos que para entonces estemos más cerca de nuestro objetivo de país. Un paso a la vez, un picheo a la vez.

 

Extraída de: El nuevo Día.